61 - La Seguridad no le importa a nadie - 16/02/2007

Autor: Lic. Cristian F. Borghello

http://www.segu-info.com.ar



Quizás las vacaciones me hayan afectado la cabeza o, al contrario, distancia me haya hecho bien pero lo cierto es que, mientras más lo pienso, siempre llego a la misma conclusión: la seguridad (en general) no le importa a nadie y mucho menos cuando nos acotamos a la seguridad informática o de la información.


Ingresamos a un cajero automático cualquiera y "ofrecemos ayuda" a una anciano y luego de un minuto tenemos su tarjeta y su PIN en nuestro poder.


Entregamos nuestros datos personales a la telefonista de turno que nos ofrece un auto de regalo por teléfono.


Compramos productos caros en cajas bonitas porque nos prometen que dentro de 5 años obtendremos un descuento en la actualización del producto, el cual cambia los iconos de lugar e introduce nuevas vulnerabilidades críticas dignas de un programador de mala muerte pero que gana miles de dolares anuales.


Seguimos discutiendo si los responsables de un software defectuoso son la empresa o el programador que vendió su alma (y sus neuronas) a esa empresa que triunfa mintiendo.


Proclamamos a los cuatro vientos que el software libre es la solución a todos los males pero tartamudeamos cuando se nos pregunta sobre sus cuatro principios.


Las comunidades luchan entre ellas para decidir cual será la próxima licencia más restrictiva o permisiva mientras los usuarios todavía intentan comprender que es un driver y para que servirá.


Seguimos invirtiendo millones en nueva tecnología pero cuando "cometemos el error" de solicitar capacitación todos miran para otro lado, se van silvando bajito: no hay presupuesto para esas trivialidades.


La prensa (y los nuevos medios de comunicación) se divierten difundiendo amarillismo con títulos llamativos, mentiras y confusiones en el contenido.


Los usuarios seguimos descargando archivos ejecutables que nos llegan en chino y prometen (si alguien es capaz de entenderlo) muerte y destrucción en el video de turno. Claro, la morbosidad humana no tiene límites.


A nadie parece importarle que miles de correos lleguen y llenen el buzón electrónico. Me pregunto que pasaría si ese buzón fuera el físico, el de nuestra casa.


Mientras tanto un mundo oscuro de atacantes y organizaciones delictivas se aprovecha de ese cultivo para facturar millones.


Y así podría seguir enumerando situaciones que no hacen más que demostrar que nos hemos puesto de acuerdo: la seguridad no es importante (nunca lo fue) y si seguimos por ese camino nunca lo será.


Cuando "cometemos el otro error imperdonable" de pensar que la solución somos nosotros mismos, llegaremos a la conclusión que no hay tiempo para ello.


Olvidamos que cuando éramos pequeños nuestros padres nos inculcaban la educación como el mejor medio para triunfar en el vida.


En cuestión de seguridad también somos niños y debemos ser educados, pero ya sea por el extraño interés de la corporaciones de que esto no suceda; por la extraña lucha de poderes desatadas por ganar adeptos; por la extraña coincidencia de que pocos manejan en el tema; o por una extraña alineación de planetas lo cierto es que la seguridad no es importante y las personas que nos dedicamos a esto clamamos en el vacío.

¿Que hará falta para que esta situación cambie?


Buenos Aires, 16 de febrero de 2007



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